México atrajo muchas oportunidades de nearshoring por su cercanía con EE.UU., pero en su segunda fase, enfrenta el reto de sostenerlas con redes operativas más eficientes. Para los directores de logística, no garantizar una red anclada a la infraestructura logística correcta puede convertir el crecimiento del mercado en un cuello de botella interno.
En este post conocerá cómo el nearshoring optimiza la estructura económica de los nodos logísticos en México. También verá qué implica este cambio para su cadena de suministro, al concentrar inversión e infraestructura en nodos multimodales que hoy definen quién se expande y quién se queda atrás.
El nearshoring desplazó los centros de gravedad económica hacia nodos logísticos con infraestructura multimodal. Las regiones que combinan conectividad ferroviaria, puertos de altura y naves industriales de clase A captan mayor inversión manufacturera y reconfiguran el mapa productivo a nivel regional.
Según el Índice de Desempeño Logístico del Banco Mundial, México obtiene una puntuación de 2.9 sobre 5.0 en infraestructura logística. Ese resultado, frente a un mercado de nearshoring en expansión, muestra dónde están las oportunidades para los operadores con activos físicos sólidos.
Hay tres factores definen qué nodos lideran esta transformación:
La concentración del comercio exterior en pocos cruces terrestres del norte genera un cuello de botella que afecta los tiempos de tránsito y los costos operativos. En México, las empresas con una estructura económica que depende exclusivamente de Nuevo Laredo o Juárez tienen el riesgo estructural que limita su capacidad ante el nearshoring.
El litoral del Golfo reduce esa dependencia al combinar transporte marítimo y ferroviario en una misma estrategia logística. En ese contexto, el Puerto de Altamira se posiciona como el nodo logístico de mayor crecimiento en el Golfo de México.
Según datos de la Coordinación General de Puertos y Marina Mercante, Altamira cerró el año con 20,4 millones de toneladas movilizadas, consolidándose como el segundo puerto con mayor crecimiento en México, por encima de Manzanillo y Veracruz.
Estas son las cuatro razones que explican por qué este nodo importa para una operación de nearshoring:
La conectividad multimodal logística que combina una vía de acceso ferroviaria directa con autotransporte terrestre es el modelo que las empresas tractoras del nearshoring ya exigen a sus operadores. Una terminal intermodal con esta infraestructura resuelve lo que ninguna flota de camiones puede hacer sola: volumen, costo y trazabilidad en trayectos de larga distancia.
Estas son las tres ventajas que este modelo aporta a una operación de exportación:
El nearshoring requiere capacidad instalada para afrontar el reto industrial de las operaciones logísticas y, en México, GT+logistics responde con infraestructura concreta en el Golfo de México.
La Terminal Intermodal en Altamira de GT+logistics hoy forma parte de una red de 15 terminales con 80.000 m² de capacidad instalada en los principales puertos y ciudades industriales del país. Los cuatro pilares de esta capacidad:
Entre 2026 y 2028 se definirá qué operadores capturan el valor real de la segunda fase del nearshoring y cuáles quedan fuera de las cadenas de suministro que están consolidándose. La infraestructura con la que opere hoy determinará ese resultado y su impacto en la estructura económica de su red.
Un diagnóstico inicial parte de tres preguntas operativas:
En GT+logistics operamos bajo esa infraestructura en los principales puertos y ciudades industriales del país. Si su operación necesita un socio logístico con capacidad instalada en el Golfo de México, contacte a nuestro equipo y analicemos qué ajustes necesita su cadena de suministro para competir en el nuevo mapa industrial de México.